La respuesta de la audiencia fue inmediata. Para muchos televidentes internacionales, el formato de capítulos unitarios (estilo La Rosa de Guadalupe o Como dice el dicho , pero con un tono estrictamente adulto y humorístico) resultó sumamente adictivo. Las historias rápidas, los giros inesperados y el característico acento y modismos chilenos le dieron un aire fresco a la pantalla de la cadena.